Adrien - Martes 21 Abril 2026

💡 El brillo nocturno de la Tierra ha aumentado un 16% en ocho años

Desde el espacio, la noche terrestre se adorna con un velo de puntos luminosos que gana poco a poco en intensidad. Este aumento del brillo global esconde, sin embargo, evoluciones opuestas, ya que algunas zonas ven, por el contrario, cómo sus noches se vuelven más oscuras.

Un equipo internacional ha estudiado imágenes satelitales tomadas entre 2014 y 2022. Sus resultados indican que la iluminación artificial nocturna ha progresado un 16% en el mundo durante este período. Este aumento general está principalmente impulsado por países en desarrollo, donde el acceso a la electricidad se está generalizando. Paralelamente, las superficies donde el brillo disminuye también se expanden cada año, dibujando un cuadro contrastado de la evolución de nuestras noches.


Imagen de Wikimedia

Las zonas de oscurecimiento suelen provenir de eventos repentinos como conflictos o desastres naturales. En Ucrania, por ejemplo, se observó una disminución clara después del inicio de la invasión rusa en 2022. Otros territorios, como Francia, experimentan una reducción de su iluminación mediante políticas voluntarias de ahorro energético, con una disminución del 33%.


Para obtener estas mediciones, los científicos utilizaron los datos de la herramienta Black Marble de la NASA. Este instrumento se basa en algoritmos que procesan la información del sensor VIIRS, embarcado en satélites de órbita polar. Estos algoritmos descartan perturbaciones como el reflejo lunar, el resplandor de las auroras o la sombra de las nubes, para aislar con precisión la firma de las iluminaciones artificiales terrestres.

Este método tiene, sin embargo, limitaciones. Los sensores empleados son poco sensibles a la luz azul típica de los LED, que representan, no obstante, una parte creciente del alumbrado público moderno. Así, cuando una ciudad instala LED blancos en sustitución de modelos antiguos, con un componente azul, un observador en el suelo percibe un aumento de luminosidad, mientras que el satélite puede registrar una disminución aparente. Esta divergencia muestra la utilidad de cruzar las fuentes para una comprensión completa del tema.


Mapas que muestran la evolución de la iluminación artificial nocturna (ALAN) en el mundo.
Se distinguen dos tipos de cambios: los cambios bruscos y los cambios progresivos, con la fecha del último cambio indicada por los colores.
Ejemplos detallados ilustran las causas de estas variaciones: urbanización, conflictos, agricultura, políticas públicas, quema de gas, apagones o crisis económicas.
Los mapas globales están simplificados por zonas, mientras que los zooms ofrecen un nivel de detalle más fino.

El aumento del brillo nocturno tiene múltiples repercusiones. Afecta la salud humana al alterar los ciclos de sueño y modifica los ritmos biológicos de muchas especies. Para los astrónomos, este velo luminoso complica la observación del cielo estrellado, obligándoles a buscar lugares cada vez más remotos.


Como contrapunto, la progresión de la luz artificial también puede señalar avances económicos y sociales. En regiones de África o Asia donde el acceso a la electricidad era limitado, la aparición de nuevos puntos luminosos suele corresponder a una mejora de las condiciones de vida.

El trabajo, publicado en la revista Nature, propone por tanto una visión de la evolución de nuestras noches. Mezclando observaciones satelitales y análisis regionales, permite seguir casi en directo el impacto de eventos mayores, desde pandemias hasta guerras, pasando por las economías energéticas voluntarias.

Fuente: Nature
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