Una vez emitido el diagnóstico, ya es demasiado tarde para revertir la enfermedad de Alzheimer. Por eso, detectar los primeros signos de deterioro cognitivo es crucial. Un equipo de la Universidad Laval se centró en biomarcadores presentes en la sangre e identificó dos moléculas prometedoras, según un estudio publicado en
Alzheimer's & Dementia.
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Explorar la pista metabólica
Los científicos estudiaron moléculas asociadas a enfermedades metabólicas, como la diabetes tipo 2 o la hipertensión, que estarían vinculadas a un mayor riesgo de desarrollar alzheimer. "Queríamos ver cómo se comportaban estos biomarcadores metabólicos en relación con los cambios cognitivos", explica Frédéric Calon, profesor de la Facultad de Farmacia e investigador del Centro de Investigación del CHU de Québec - Universidad Laval, quien dirigió la investigación.
Algunos biomarcadores sanguíneos, incluida la proteína fosfo-tau, ya se utilizan en clínica para el diagnóstico del alzheimer, pero su presencia se detecta cuando la enfermedad ya está en una etapa avanzada, señala Caroline Dallaire-Théroux, residente clínica-investigadora, neuróloga y primera autora del estudio. "Nuestro objetivo era detectar indicadores que emergen mucho antes de los primeros síntomas, idealmente hasta 20 años antes de la enfermedad. Como son medibles en la sangre, es menos invasivo que extraer líquido cefalorraquídeo, en el que baña el cerebro, y más accesible que recurrir a imágenes cerebrales."
Para el estudio, el equipo analizó datos del Consorcio para la Identificación Temprana del Alzheimer en Quebec (CIMA-Q). Las 290 personas participantes, de 65 años o más, se dividieron en cuatro grupos: sanas, con deterioro cognitivo subjetivo, con deterioro cognitivo leve y con enfermedad de Alzheimer. "Las personas con deterioro subjetivo expresan una preocupación respecto a su capacidad cognitiva", precisa el profesor Calon. El estado metabólico de cada persona se evaluó mediante medidas como el perímetro de cintura y la glucemia.
Marcadores con comportamientos diferentes
En las personas de los cuatro grupos, los científicos midieron tres biomarcadores vinculados al metabolismo: IGFBP2, asociada a la sensibilidad a la insulina; FGF21, relacionada con la regulación de la glucosa; y la adiponectina, vinculada a la regulación de lípidos y glucosa. El nivel de estos marcadores en la sangre se asoció luego con el estado cognitivo y el nivel de fosfo-tau. Contrariamente a lo esperado, las tres moléculas no se comportaron de la misma manera.
El biomarcador metabólico más prometedor es el IGFBP-2. Su nivel disminuye en presencia de un trastorno metabólico, pero aumenta cuando progresan los trastornos cognitivos. Su comportamiento es entonces similar al de la proteína fosfo-tau. La molécula FGF-21, por su parte, aumenta tanto para los trastornos metabólicos como cognitivos, pero la correlación es menos fuerte. En el caso de la adiponectina, el equipo no vio asociación con el estado cognitivo.
Distinguir los perfiles y anticipar la evolución de la enfermedad
Con marcadores sanguíneos metabólicos, los científicos esperan distinguir diferentes perfiles de personas afectadas por el alzheimer, en particular aquellas para las que el metabolismo juega un papel más marcado. "Estas personas podrían quizás beneficiarse de un tratamiento personalizado. Las enfermedades metabólicas tienen un arsenal terapéutico bien provisto, sería interesante que estos avances pudieran trasladarse a la enfermedad de Alzheimer", destaca Frédéric Calon.
El equipo desea ahora estudiar la evolución de los biomarcadores en el tiempo. "La ventaja de la cohorte del CIMA-Q es que se le hace seguimiento durante varios años. Podríamos ver si el nivel de moléculas nos permite predecir la trayectoria de la enfermedad", añade Caroline Dallaire-Théroux.
Estudios en ratones también podrían permitir comprender mejor el papel preciso de las moléculas IGFBP2 y FGF21 en el cerebro y encontrar nuevas estrategias terapéuticas.
Fuente: Universidad Laval