En las aguas profundas de Fiordland, en Nueva Zelanda, unos buceadores han tenido un encuentro extraordinario: un coral negro cuyas dimensiones superan todo lo conocido. Este espécimen, que alcanza cuatro metros de altura por 4,5 metros de envergadura, tendría entre 300 y 400 años de antigüedad. Este hallazgo, realizado dentro de zonas marinas protegidas, revela un patrimonio natural que había permanecido desconocido hasta ahora.
El profesor James Bell, de la universidad
Te Herenga Waka—Victoria University of Wellington, ha compartido su entusiasmo. Con veinticinco años de experiencia en biología marina, indica que se trata del coral más grande que ha encontrado nunca, superando notablemente los tamaños habituales de dos a tres metros.
Un coral negro de 4 metros de altura descubierto en Fiordland.
Crédito: James Bell
Por otra parte, la envergadura de este coral juega un papel determinante para la perdurabilidad de la especie. Los corales negros crecen muy lentamente, y los individuos maduros como este son indispensables para la reproducción. Al generar más material reproductivo, permiten el mantenimiento de las poblaciones a largo plazo.
Para preservar estas colonias antiguas, se está llevando a cabo una colaboración entre la universidad, el Departamento de Conservación y la reserva marina de Fiordland. Su proyecto incluye la cartografía de los corales protegidos a través de los fiordos, para delimitar mejor las zonas a preservar. Este enfoque permite orientar las actividades humanas, como la navegación, y limitar los riesgos de degradación accidental.
Contrariamente a lo que su nombre sugiere, el coral negro vivo aparece de color blanco; solo su estructura interna es negra. Disfruta de protección legal bajo la Ley de Vida Silvestre, que prohíbe cualquier recolección o degradación intencional.
Fuente: Te Herenga Waka—Victoria University of Wellington