Los asteroides a veces reservan comportamientos inesperados. Imágenes recientes muestran que algunos de ellos intercambian suavemente fragmentos, en una lenta vals cósmica.
En 2022, la sonda espacial DART impactó deliberadamente la luna-asteroide Dimorphos, que forma parte del sistema binario con Didymos. Justo antes del impacto, las cámaras capturaron imágenes detalladas de la superficie. Estas instantáneas, inicialmente examinadas para estudiar la desviación, revelaron extraños patrones en forma de abanico que intrigaron a los científicos.
Izquierda: Dimorphos vista 8,55 segundos antes del impacto de DART. Derecha: La misma imagen tras corregir las condiciones de iluminación, revelando un patrón en abanico de estrías coloreado.
Crédito: NASA/JHU-APL/UMD
El equipo de investigación, dirigido por Jessica Sunshine de la Universidad de Maryland, sospechó primero de anomalías técnicas. Al aplicar métodos avanzados de procesamiento de imagen para eliminar las sombras proyectadas por las rocas y ajustar la iluminación, las estrías se volvieron más visibles. Esta aclaración confirmó que se trataba de estructuras reales, y no de artefactos. Los científicos pudieron entonces analizar su formación, descubriendo que los escombros procedían del asteroide compañero Didymos.
Estas estrías son el resultado de impactos muy lentos, a velocidades de unos 30 centímetros por segundo, donde los escombros de Didymos se depositan suavemente sobre Dimorphos. En lugar de crear cráteres, forman depósitos en abanico, concentrados principalmente cerca del ecuador. Esta distribución coincide con las predicciones modeladas sobre la trayectoria de los materiales eyectados, mostrando un transporte de materia entre los dos asteroides durante largos períodos, quizás millones de años.
Este proceso está relacionado con el efecto YORP, un fenómeno en el que la absorción y reemisión de la luz solar por parte de un asteroide genera un empuje térmico. Esta fuerza puede acelerar progresivamente su rotación, hasta liberar materiales de la superficie. Observaciones similares de la misión Lucy de la NASA sobre los asteroides Dinkinesh y Selam muestran crestas ecuatoriales, indicando que esta migración de materia es común en los pequeños cuerpos celestes del Sistema Solar.
Más allá del intercambio de escombros, DART también modificó la órbita de Dimorphos alrededor de Didymos, e incluso ligeramente la del sistema binario alrededor del Sol. Estos cambios, aunque mínimos, demuestran la eficacia de las técnicas de desviación para la defensa planetaria. Ayudan a predecir cómo se podrían desviar los asteroides en caso de una amenaza futura para la Tierra, como señalan investigadores en
Science Advances.
Ilustración artística de la sonda DART de la NASA en el sistema binario de Didymos.
Crédito: NASA/Johns Hopkins APL/Steve Gribben
Para profundizar en estos descubrimientos, se espera que la misión Hera de la Agencia Espacial Europea llegue al sistema Dimorphos-Didymos en diciembre próximo. Examinará de cerca las transformaciones posteriores al impacto, verificará la persistencia de las estrías y buscará nuevos patrones. Estos datos serán valiosos para mejorar los modelos sobre la evolución de los asteroides y reforzar las estrategias de protección de nuestro planeta, basándose en las lecciones de DART.
El efecto YORP
El efecto YORP, acrónimo de Yarkovsky-O'Keefe-Radzievskii-Paddack, es un fenómeno físico que influye en la rotación de los asteroides pequeños. Ocurre cuando estos cuerpos absorben la luz del Sol y la reemiten en forma de radiación térmica. Esta reemisión no es uniforme, creando una fuerza minúscula pero constante que puede modificar la velocidad de rotación del asteroide a escalas de tiempo largas, a menudo miles o millones de años.
Con el tiempo, esta aceleración rotacional puede volverse significativa. Para los asteroides de pequeño tamaño, puede hacerlos girar más rápido, hasta que la fuerza centrífuga supere la gravedad superficial. Cuando esto sucede, materiales como rocas o polvo pueden ser eyectados al espacio circundante, contribuyendo a un lento remodelado de su forma y superficie.
Estas eyecciones explican por qué algunos asteroides desarrollan características como crestas ecuatoriales o formas alargadas. En el caso de los sistemas binarios, los escombros liberados por un asteroide pueden migrar hacia su compañero, como se observó con Dimorphos y Didymos. Este proceso muestra cómo los asteroides interactúan dinámicamente con su entorno.
Comprender el efecto YORP es importante para las misiones espaciales y la defensa planetaria. Ayuda a los científicos a predecir cómo evolucionan los asteroides y permite determinar los riesgos potenciales para la Tierra, integrando estos mecanismos en los modelos de trayectoria y desviación.
Fuente: The Planetary Science Journal