¿Cómo explicar la presencia nueva y simultánea de gusanos, animales notoriamente lentos, en jardines distantes entre sí y sin introducción de nuevas plantas? Hoy emerge una respuesta original, que señala a un vector involuntario: los animales de compañía.
Este trabajo, publicado en la revista
PeerJ, se basa en el análisis de más de diez años de datos procedentes de programas de ciencia ciudadana en Francia. Gracias a las observaciones de voluntarios, se han visto gusanos firmemente adheridos al pelaje de perros y gatos. Este hallazgo indica que nuestras mascotas pueden, sin saberlo, transportar estos organismos durante sus paseos, lo que tiende a explicar una propagación rápida que hasta ahora resultaba enigmática.
El gusano plano Caenoplana variegata.
Imagen Wikimedia
Entre la decena de especies de gusanos planos exóticos registrados en Francia, solo una parece emplear este método de locomoción. Se trata de *Caenoplana variegata*. Este gusano produce una sustancia pegajosa singularmente adhesiva, probablemente relacionada con su alimentación basada en la captura de artrópodos. Esta particularidad física le ofrece la posibilidad de aferrarse firmemente a los pelajes.
La facultad de este gusano para reproducirse por sí solo representa una ventaja adicional para su colonización. Un único individuo desplazado puede, por lo tanto, iniciar una nueva colonia donde sea depositado. La combinación de estas características biológicas confiere a la especie una eficacia notable para establecerse en nuevos territorios.
Los trayectos habituales de los animales domésticos, ya sean paseos diarios o desplazamientos más lejanos, forman una vasta red de transporte. Este proceso, que había permanecido invisible hasta ahora, podría facilitar la diseminación de estos gusanos más allá de los límites geográficos esperados, contribuyendo así a su expansión local e incluso, de manera progresiva, planetaria.
Los gusanos planos, unos invasores discretos
Los gusanos planos, o planarias, pertenecen al grupo de los Platelmintos. A diferencia de sus parientes parásitos, estas especies viven libremente en el suelo y bajo las hojas muertas. Su cuerpo plano y alargado, a menudo colorido, les permite deslizarse por los intersticios más estrechos del humus.
Estos organismos se alimentan principalmente de pequeños invertebrados como caracoles, babosas o lombrices de tierra comunes. Cazan secretando un moco que inmoviliza a su presa antes de ingerirla. Su papel en los ecosistemas es el de depredadores, regulando las poblaciones de otras especies del suelo.
Su introducción fuera de su región de origen plantea un problema, ya que pueden perturbar los equilibrios locales. Al no tener depredadores naturales en los nuevos medios, sus poblaciones pueden crecer rápidamente. Su impacto en la biodiversidad del suelo es un tema de estudio importante en ecología.
Fuente: PeerJ