Adrien - Jueves 22 Enero 2026

🌍 Cómo la órbita de la Tierra ayuda a encontrar petróleo

Los movimientos de la Tierra en el espacio podrían indicarnos dónde buscar petróleo en el subsuelo. Trabajos recientes destacan el papel de la órbita terrestre en la formación del petróleo de esquisto, proponiendo así un nuevo método para localizar estos yacimientos.

Este tipo de hidrocarburo difiere del petróleo convencional, ya que está atrapado en rocas arcillosas llamadas esquistos. Estas se forman a partir de sedimentos finos que se acumularon en el fondo de antiguos lagos o mares. En estos ambientes pobres en oxígeno, la materia orgánica pudo concentrarse antes de transformarse, a lo largo de millones de años, en petróleo directamente dentro de la roca madre.


El estudio se centró en los ciclos de Milankovitch, modificaciones periódicas de la órbita y la inclinación de nuestro planeta. Extendiéndose a lo largo de cientos de miles de años, estos ciclos afectan el clima a largo plazo al modificar la distribución de la energía solar recibida. Entre ellos, la excentricidad orbital transforma la forma de la elipse terrestre, que pasa por fases más o menos redondeadas.


Cuando la excentricidad es fuerte, los contrastes estacionales se amplifican, generando condiciones más cálidas y húmedas. En los lagos antiguos, esto estimula el aporte de nutrientes y la productividad biológica. De ello resulta un depósito de lodos ricos en materia orgánica, que luego evolucionarán en rocas favorables para la génesis del petróleo de esquisto.

Inversamente, una excentricidad más débil conduce a un clima más seco. Los niveles lacustres descienden entonces, y la naturaleza de los sedimentos se modifica: más arenas son transportadas por corrientes gravitacionales hacia las pendientes y las zonas profundas de la cuenca. Esta alternancia rítmica entre períodos húmedos y áridos produce una secuencia de capas rocosas predecible, identificada en regiones como la cuenca de Sichuan en China.

Examinando testigos de roca y datos geoquímicos, los científicos reconstituyeron estos trastornos ambientales. Correlacionaron las capas sedimentarias con los ciclos orbitales, observando una acumulación media que supera los cuatro centímetros por milenio. Esta precisión permite la elaboración de un modelo para localizar las zonas donde los reservorios de esquisto de buena calidad tienen más probabilidades de desarrollarse.

Este método cruza así la astronomía y la geología para optimizar la prospección petrolera. Aunque la extracción del petróleo de esquiste recurre a la fracturación hidráulica – una técnica que plantea interrogantes ecológicos –, sigue siendo una fuente energética importante. Estos trabajos, publicados en el Journal of Paleogeography (Chinese edition), podrían permitir campañas de exploración más eficaces.

Fuente: Journal of Paleogeography (Chinese edition)
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