Adrien - Viernes 20 Marzo 2026

🔭 Como un cráneo translúcido que protege un cerebro cósmico

Un cráneo transparent flotando en el vacío sideral: esa es la asombrosa visión ofrecida por el telescopio espacial James Webb, que inmortalizó una nebulosa que evoca un cerebro atrapado en su caja craneal. Esta imagen singular nos proyecta al corazón de los últimos instantes de una estrella, revelando bajo una nueva luz la belleza y multiplicidad de los eventos celestiales.

Gracias a sus instrumentos de vanguardia, el telescopio espacial James Webb examinó este objeto con una precisión notable. Situado a casi 5,000 años luz en la constelación de Vela, revela detalles finos hasta ahora invisibles. Las imágenes en infrarrojo cercano y medio muestran claramente las estructuras internas y externas, como si se levantara un velo cósmico.


A la izquierda, la imagen en infrarrojo cercano de la nebulosa Cráneo Expuesto, y a la derecha, la versión en infrarrojo medio. Numerosas galaxias lejanas pueblan el fondo.
Crédito: NASA/ESA/CSA/STScI ; Procesamiento de imagen: Joseph DePasquale (STScI).


Oficialmente bautizada PMR 1, esta nebulosa fue detectada a fines de la década de 1990 por astrónomos que utilizaban el telescopio Schmidt del Reino Unido en Australia. Su apodo de "Cráneo Expuesto" le fue atribuido tras observaciones realizadas por el Spitzer Space Telescope en 2013, debido a su silueta que recuerda a una cabeza humana. Esta característica condujo naturalmente a los científicos a escrutar su formación y evolución.

La información reciente proporcionada por el JWST indica que la envoltura exterior, compuesta principalmente de hidrógeno, fue expulsada primero por la estrella central. Esta estructura luego se enfrió gradualmente, y al mismo tiempo, los gases ionizados expulsados posteriormente hacia el interior comenzaron a dibujar patrones detallados. Estas formas internas, que recuerdan a las circunvoluciones cerebrales, acentúan el aspecto insólito del objeto.

Una separación bien definida en el centro de la nebulosa parece dividir esta masa que evoca un cerebro en dos hemisferios, creando una simetría izquierda-derecha. Esta hendidura podría provenir de chorros polares emitidos por la estrella al final de su vida, como muestra la imagen en infrarrojo medio donde los gases salen disparados a través de la envoltura. Si esta hipótesis se confirma, proporcionaría elementos sobre la orientación de la estrella respecto a la nebulosa.

La naturaleza precisa de la estrella central sigue siendo incierta. En su descubrimiento, sus señales de emisión apuntaban hacia una estrella Wolf-Rayet, un astro masivo e inestable. Por ahora, no se ha recogido ninguna prueba definitiva, dejando así la puerta abierta a la hipótesis de una nebulosa planetaria nacida de una estrella similar al Sol que llegó al término de su existencia.

Fuente: NASA
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