Los alimentos ultraprocesados, esos productos industriales repletos de aditivos, podrían tener un efecto inesperado en nuestros músculos. Un reciente estudio revela que un consumo elevado se asocia con una acumulación de grasa en los músculos de los muslos, lo que podría aumentar el riesgo de osteoartritis de rodilla.
Este descubrimiento inesperado transforma nuestra visión sobre el papel de la alimentación en la salud articular.
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Los investigadores de la Universidad de California en San Francisco examinaron a 615 participantes, de unos 60 años de edad promedio, todos en riesgo pero sin signos de osteoartritis al inicio del estudio. Durante un año, analizaron su alimentación, clasificando alrededor del 41% de los alimentos consumidos como ultraprocesados. Ejemplos comunes incluyen cereales azucarados, snacks envasados, bebidas gaseosas y platos preparados.
Los resultados, publicados en
Radiology, indican que las resonancias magnéticas de los muslos revelaron una infiltración grasa en los músculos, donde estrías de grasa reemplazan progresivamente las fibras musculares. Este fenómeno, llamado degeneración grasa, era más marcado en aquellos que consumían más alimentos ultraprocesados, independientemente de su ingesta calórica total.
El vínculo persistía incluso después de considerar la actividad física, el peso y otros factores. La doctora Zehra Akkaya, autora principal, recuerda que la osteoartritis de rodilla es un problema de salud mundial creciente, fuertemente asociado a la obesidad y los malos hábitos alimenticios. Este estudio demuestra la importancia de la calidad de la alimentación más allá del simple conteo de calorías.
Resonancias magnéticas de los muslos de dos mujeres de edad, IMC y actividad similares. La mujer B, con obesidad abdominal y más alimentos ultraprocesados, presentaba más grasa en sus músculos que la mujer A.
Crédito: Radiological Society of North America (RSNA)
La buena noticia: reducir los alimentos ultraprocesados podría proteger la calidad muscular y disminuir los riesgos de osteoartritis. Los investigadores insisten en que las dietas para adelgazar deberían prestar más atención a la calidad de los alimentos, no solo a la restricción calórica. Una alimentación equilibrada y la actividad física regular siguen siendo los pilares de la prevención.
Este estudio pionero, el primero en utilizar resonancia magnética para evaluar el impacto de los alimentos ultraprocesados en la composición muscular, abre el camino a nuevas estrategias para combatir la osteoartritis de rodilla. Al apuntar a factores modificables como la alimentación, se puede esperar reducir la carga de esta enfermedad incapacitante.
Fuente: Radiology