Adrien - Miércoles 18 Marzo 2026

🚀 Colisión en órbita: el desarrollo de la misión de rescate china

Estás en órbita, listo para regresar a la Tierra después de una larga misión, cuando una simple verificación de rutina revela un elemento inusual en la ventanilla de tu cápsula. Esto es exactamente lo que encontró la tripulación china de la Shenzhou-20, enfrentada a grietas inesperadas que desencadenaron la primera operación de emergencia del programa espacial tripulado de China.

El comandante Chen Dong fue el primero en observar estas marcas triangulares en el cristal durante las últimas inspecciones antes del regreso. Su primera impresión fue pensar que era una hoja pegada en el exterior, pero la realidad del entorno espacial pronto disipó esa idea. Inmediatamente alertó a sus colegas, Chen Zhongrui y Wang Jie, los tres en ese momento en fase preparatoria para su regreso a nuestro planeta.


La cápsula de retorno de la Shenzhou-20 desciende bajo paracaídas durante su aterrizaje en Mongolia Interior, después de haber sido traída sin tripulación.


Wang Jie, el ingeniero de vuelo, precisó que la estructura de la ventanilla incluye varias capas de protección, lo que limitó la preocupación inmediata. También mencionó su confianza en los equipos en tierra, acostumbrados a analizar cada situación con cuidado antes de tomar una decisión. Este enfoque metódico permitió mantener un clima relativamente sereno a bordo de la estación espacial Tiangong, a pesar del imprevisto.

Posteriormente, los controladores en tierra elaboraron rápidamente un plan de rescate, priorizando siempre la seguridad de los taikonautas. Decidieron preparar urgentemente la nave Shenzhou-22, lanzada sin tripulación para llevar suministros y un dispositivo de reparación especial. Esta nave de carga se acopló a la estación, permitiendo la transferencia de los suministros para prolongar la estancia en órbita y de las herramientas necesarias para asegurar la cápsula dañada.

Para evaluar con precisión los daños, la tripulación utilizó en particular un microscopio portátil que permitía un aumento de 40 veces. Las observaciones confirmaron la presencia de varias grietas, algunas de las cuales atravesaban todo el grosor del cristal. Estos datos se transmitieron a los ingenieros para afinar los procedimientos de regreso, al mismo tiempo que se validaba el uso de la nave de reemplazo.

Finalmente, el regreso a la Tierra se efectuó a bordo de la Shenzhou-21, la nave inicialmente prevista para la tripulación de relevo. Esta solución permitió a los tres taikonautas regresar al suelo con seguridad, dejando la cápsula dañada acoplada a la estación. Más tarde, esta fue traída de manera automática, aterrizando finalmente en una región de Mongolia Interior en condiciones climáticas difíciles.

Este incidente puso de relieve la importancia de las soluciones disponibles para el rescate en órbita. La seriedad y la reactividad china fueron notadas, con el lanzamiento de una nave de rescate en pocas semanas.

Fuente: China Central Television (CCTV)
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