Adrien - Lunes 11 Mayo 2026

🍔 Aumento de peso joven = vida acortada, y no solo un poco

Un amplio estudio sueco realizado en más de 600 000 personas en la Universidad de Lund establece una constatación: aumentar de peso temprano en la edad adulta parece aún más perjudicial para la longevidad que los aumentos de peso más tardíos, incluso importantes. Los investigadores siguieron la evolución del peso entre los 17 y los 60 años y la relacionaron con las causas de muerte, ofreciendo una nueva forma de enfocar la prevención de las enfermedades relacionadas con la obesidad.

Así, los participantes fueron seleccionados si disponían de al menos tres mediciones de peso registradas, por ejemplo durante el embarazo, el servicio militar o en el marco de estudios médicos. Durante el período de seguimiento, 86 673 hombres y 29 076 mujeres fallecieron. En promedio, el peso aumentó aproximadamente 0,4 kilogramos por año en ambos sexos. El estudio analizó luego el vínculo entre estas trayectorias de peso y la mortalidad global, así como las muertes debidas a enfermedades relacionadas con la obesidad, incluido el cáncer.



Los resultados muestran que las personas que aumentaron de peso rápidamente durante su vida adulta tienen un riesgo más elevado de muerte prematura que aquellos cuyo peso se mantuvo relativamente estable, lo que no es en sí una sorpresa.

Lo que es llamativo es que aquellos que desarrollaron obesidad (índice de masa corporal superior o igual a 30) entre los 17 y los 29 años tienen un riesgo de mortalidad precoz aproximadamente un 70 % más alto que aquellos que no alcanzaron ese estado antes de los 60 años. Una exposición más prolongada a los efectos biológicos del sobrepeso podría explicar esta diferencia, según los autores.

Sin embargo, una excepción notable apareció en los datos: el riesgo de cáncer en las mujeres no difería según la edad del aumento de peso. Si la exposición prolongada a la obesidad fuera el único factor, un inicio temprano debería haber aumentado el riesgo. Los investigadores proponen que otros mecanismos biológicos, quizás relacionados con los cambios hormonales de la menopausia, podrían entrar en juego. Es posible que las hormonas influyan tanto en el peso como en el riesgo de cáncer, complicando así el vínculo directo.

Un punto fuerte de este estudio es el uso de mediciones de peso repetidas y objetivas, a menudo tomadas por personal médico, a diferencia de muchas investigaciones anteriores que se basan en el recuerdo de los participantes. Esto hace que los resultados sean más fiables.

Los investigadores insisten en la importancia de comprender las tendencias más que las cifras exactas de riesgo, ya que estas dependen de muchos factores. Por ejemplo, un aumento del 70 % del riesgo significa que si 10 personas de cada 1 000 mueren en un grupo de referencia, aproximadamente 17 de cada 1 000 mueren en el grupo de riesgo temprano.

El estudio fue publicado en la revista eClinicalMedicine y recibió financiación de varios organismos suecos.

Fuente: The Lancet
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