Adrien - Jueves 21 Mayo 2026

🧬 Ataque cardíaco a pesar de una vida saludable: atención a la Lp(a)

He aquí un escenario que puede sorprender: una persona en plena forma, deportista, con un buen nivel de colesterol LDL, y sin embargo sufre un ataque cardíaco.

Esta paradoja podría explicarse por una partícula de colesterol poco conocida: la lipoproteína(a), o Lp(a). A diferencia del LDL clásico, esta molécula depende en gran medida de los genes y escapa al impacto de la alimentación o el ejercicio. Consecuencia: puede acumularse de manera silenciosa en las arterias, aumentando el riesgo de accidentes cardiovasculares incluso en personas sanas.

Para entender por qué, fijémonos en su estructura. La Lp(a) se parece al LDL pero posee una proteína adicional, la apolipoproteína(a). Esta parte la hace más pegajosa y favorece la formación de placas en las arterias. Además, podría fomentar la coagulación sanguínea. Los estudios muestran que niveles elevados de Lp(a) están relacionados con un mayor riesgo de ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares, independientemente de otros factores de riesgo. Esta relación es continua: cuanto más alto es el nivel, mayor es el peligro.


Imagen de ilustración Pixabay


A diferencia del colesterol LDL, la Lp(a) no está influenciada por la dieta o el ejercicio, sino principalmente por la herencia. Los niveles se fijan temprano en la vida y se mantienen estables. Este carácter mayoritariamente genético explica por qué algunas personas desarrollan enfermedades cardiovasculares a pesar de un estilo de vida saludable. Factores como la menopausia o las enfermedades renales pueden modificar ligeramente los niveles, pero lo esencial es innato.

Actualmente, hay pocas opciones para reducir la Lp(a). Las estatinas, muy eficaces contra el LDL, no tienen casi ningún efecto sobre ella. Algunos medicamentos más recientes, como los inhibidores de PCSK9, la disminuyen modestamente entre un 15 y un 30 %. Sin embargo, una nueva clase de tratamientos promete una reducción espectacular. Mediante el silenciamiento génico, estas moléculas impiden que el hígado produzca Lp(a). Los ensayos preliminares muestran reducciones del 80 al 90 %.

¿Se pregunta si debería hacerse analizar la Lp(a)? Esta prueba no está incluida en el perfil lipídico estándar. Hay que solicitarla específicamente. Las recomendaciones internacionales aconsejan medirla al menos una vez en la edad adulta, especialmente si hay antecedentes familiares de enfermedades cardíacas tempranas o riesgo inexplicado. Como el nivel es estable, a menudo basta con una sola prueba.

Puede ser frustrante descubrir que se tiene un nivel elevado de Lp(a), ya que no se puede modificar fácilmente. Pero hay que considerarlo como un indicador de riesgo global. Otros factores están bajo su control: el colesterol LDL, la presión arterial, el tabaquismo, la actividad física, la alimentación y el manejo de la diabetes. Optimizando estos elementos, reduce su riesgo cardiovascular total, incluso si la Lp(a) sigue siendo alta.

La investigación sobre la Lp(a) avanza rápidamente. Si los ensayos clínicos en curso confirman que las nuevas terapias dirigidas disminuyen los eventos cardíacos, la detección y el tratamiento podrían volverse comunes. Mientras tanto, la concienciación es un primer paso clave. Hable con su médico si tiene inquietudes, especialmente si hay antecedentes familiares. Y no olvide que las bases de un corazón sano siguen siendo los hábitos de vida que podemos controlar.

Fuente: The Conversation
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