Después de una espera de más de cincuenta años, la humanidad se prepara para enviar astronautas a la Luna. Este hito importante plantea una interrogante: ¿cómo se orquesta una misión de tal envergadura en la actualidad?
Cuatro astronautas, Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, han seguido un entrenamiento intensivo durante varios años. Sus ensayos generales en el centro espacial Kennedy en Florida los han habituado a los procedimientos de lanzamiento. Pronto, subirán a bordo de la nave Orion, instalada en la cima del cohete Space Launch System, para un viaje de diez días.
El despegue colocará primero a Orion en órbita terrestre, donde la tripulación verificará los sistemas. Luego, un encendido de la última etapa del cohete enviará la nave a una trayectoria particular en forma de ocho alrededor de la Luna. Esta ruta, llamada de retorno libre, permite regresar a la Tierra sin otra maniobra, garantizando la seguridad de la tripulación en caso de problema.
Retrasos han afectado el calendario inicial previsto para 2023. Durante la misión Artemis 1, el escudo térmico de Orion sufrió daños durante la reentrada atmosférica. La NASA ha desarrollado una solución para evitar que esto se repita, lo que ha retrasado el lanzamiento. Estos ajustes técnicos muestran los obstáculos persistentes de los vuelos espaciales tripulados.
Después de Artemis 2, la próxima etapa es Artemis 3, que debe aterrizar astronautas en la superficie lunar. Para ello, la NASA cuenta con la nave Starship de SpaceX, pero retrasos en su desarrollo podrían postponer esta misión a 2028. La agencia espacial estudia otras opciones para los aterrizadores lunares, como la propuesta por Blue Origin.
Ilustración artística de la nave Starship de SpaceX en la Luna durante una misión Artemis para la NASA.
Crédito: SpaceX
El lanzador y la nave están actualmente ensamblados y esperan su transferencia hacia la plataforma de lanzamiento. Ensayos finales, como una repetición de llenado, serán realizados antes de la apertura de la ventana de lanzamiento el 6 de febrero, aunque la fecha oficial queda por confirmar.
La trayectoria de retorno libre
Esta trayectoria, utilizada para Artemis 2, es una curva en forma de ocho que rodea la Luna. Aprovecha la gravedad lunar para devolver automáticamente la nave a la Tierra sin necesitar propulsión adicional. Diseñada para maximizar la seguridad, reduce los riesgos en caso de fallo de los motores después de la inyección translunar.
Las misiones Apollo ya empleaban este tipo de ruta, pero las tecnologías actuales permiten cálculos más precisos. Para Artemis 2, asegura que la tripulación puede regresar incluso si surgen anomalías lejos de la Tierra. Este enfoque minimiza el consumo de combustible y simplifica las operaciones.
En la práctica, después del lanzamiento, la nave realiza una órbita terrestre para las verificaciones. Luego, el encendido de la última etapa la impulsa hacia la Luna en esta trayectoria predefinida. Si nada más se hace, la nave contornea la Luna a distancia, utilizando su atracción para modificar su curso y volver hacia la atmósfera terrestre.
Fuente: NASA