Adrien - Lunes 12 Enero 2026

🛰️ Apenas lanzado, un satélite militar impactado en el espacio

Apenas lanzado, el satélite militar español SpainSat NG-2 fue golpeado durante su tránsito hacia la órbita geoestacionaria. Este choque imprevisto ya afecta su capacidad para proporcionar comunicaciones protegidas. ¿Cuáles son los orígenes de este evento y cómo responder? Los satélites contemporáneos están construidos para soportar ciertas agresiones, pero este caso revela que aún persisten peligros.

Diseñado por Airbus para el Ministerio de Defensa español, SpainSat NG-2 pertenece a un par de satélites. Su lanzamiento, realizado en octubre de 2025 por un cohete Falcon 9 de SpaceX, debía permitirle unirse a su gemelo SpainSat NG-1, ya operativo, para establecer una red de comunicación avanzada en Europa. Con un costo que ronda los 2 mil millones de euros, estos dispositivos están destinados a transmisiones cifradas, indispensables para operaciones militares y gubernamentales. Su objetivo era consolidar los medios de comunicación en el continente.


Los satélites artificiales de la Tierra catalogados.
Imagen NASA.


El evento ocurrió a una altitud de aproximadamente 50 000 kilómetros, más allá de la órbita geoestacionaria establecida a 35 786 kilómetros. Según Indra Group, accionista mayoritario de Hisdesat que opera el satélite, una "partícula espacial" golpeó el dispositivo durante su fase de transferencia. La información inicial muestra que el impacto ocurrió en un momento delicado, mientras el satélite afinaba su trayectoria hacia su posición definitiva. Este caso inusual plantea la pregunta sobre la presencia de objetos no catalogados a tales altitudes.

Para reaccionar, Hisdesat implementó inmediatamente un plan de contingencia. Este dispositivo tiene como objetivo garantizar la continuidad de los servicios para el Ministerio de Defensa y otros usuarios. Actualmente, los equipos técnicos examinan los datos en su posesión para evaluar la magnitud de los daños. Esta pericia condiciona las decisiones futuras, incluyendo la eventualidad de reemplazar el artefacto.

Las órbitas geoestacionarias son privilegiadas para los satélites de comunicación porque ofrecen una cobertura fija de una zona terrestre. Un impacto a una altitud tan alta sigue siendo raro y podría revelar la existencia de escombros no detectados. Este hecho recuerda que el espacio, contrario a las apariencias, contiene numerosas partículas y objetos que pueden amenazar las misiones. La vigilancia de estas zonas se convierte en un asunto prioritario para las agencias espaciales.


Ilustración artística de los dos satélites SpainSat NG en el espacio.
Crédito: Airbus

En la hipótesis de que las averías fueran demasiado importantes, SpainSat NG-2 podría ser sustituido rápidamente. Esta elección dependerá de los resultados de la pericia en curso.

Las órbitas geoestacionarias


Las órbitas geoestacionarias son trayectorias circulares situadas a aproximadamente 35 786 kilómetros sobre el ecuador terrestre. A esta distancia, un satélite realiza una revolución completa en exactamente 24 horas, lo que lo mantiene estacionario respecto a un punto en tierra. Esta particularidad es perfecta para las comunicaciones, ya que las antenas terrestres no tienen que desplazarse para seguirlo, garantizando un enlace ininterrumpido.


Numerosos satélites de telecomunicaciones, meteorología y difusión explotan esta órbita. Proporciona una cobertura permanente sobre amplias zonas, como continentes enteros, facilitando servicios diarios como la televisión o internet. Para lograrlo, los artefactos espaciales deben realizar maniobras precisas después de su lanzamiento, proceso que puede durar varias semanas y exigir una preparación rigurosa.

No obstante, la órbita geoestacionaria está congestionada, con cientos de satélites activos y escombros. La gestión de este espacio es fundamental para evitar colisiones, pues incluso un objeto pequeño puede provocar averías considerables. Organizaciones internacionales vigilan y coordinan las posiciones para mitigar los peligros, pero esta coordinación sigue siendo un trabajo exigente con la multiplicación de lanzamientos.

A pesar de sus ventajas, esta órbita presenta límites, como la latencia en las comunicaciones ligada a la distancia. Por otra parte, los satélites al final de su vida útil no pueden ser desorbitados propiamente, y deben ser desplazados hacia "órbitas cementerio" para liberar espacio y disminuir la congestión.

La transferencia hacia la órbita geoestacionaria


Después del lanzamiento, SpainSat no fue colocado directamente a 35.786 km. Primero siguió una órbita de transferencia elíptica, con un apogeo voluntariamente más alto que la órbita geoestacionaria. Esta trayectoria se llama órbita de transferencia supersíncrona.

Al alcanzar un apogeo más elevado, la velocidad del satélite allí es más baja. Las correcciones de inclinación y de plano orbital allí cuestan, por lo tanto, menos energía. Esto permite ahorrar combustible, recurso crítico para la duración de vida del satélite.

El combustible ahorrado durante el posicionamiento puede conservarse para el mantenimiento en posición durante varios años. Para un satélite militar como SpainSat, la longevidad operacional es un parámetro estratégico.

Fuente: Indra Group
Ce site fait l'objet d'une déclaration à la CNIL
sous le numéro de dossier 1037632
Informations légales