Un vasto estudio que abarca treinta años muestra que la mayoría de las costas de la Antártida no se mueven, mientras que algunas áreas experimentan un retroceso espectacular. ¿Cómo coexiste esta estabilidad general con las pérdidas masivas de hielo?
Para aclarar esta cuestión, glaciólogos han analizado tres décadas de observaciones satelitales. Combinaron datos de numerosas misiones espaciales, incluidas las de la Agencia Espacial Europea y satélites comerciales. Este enfoque permitió establecer el primer mapa continental de los movimientos de la línea de encalladura, donde el hielo continental se encuentra con el océano.
Los resultados, publicados en
Proceedings of the National Academy of Sciences, indican que el 77% de las costas antárticas se han mantenido estables desde 1996. Sin embargo, en el oeste del continente, la península Antártica y algunas partes del este, el hielo ha retrocedido de manera significativa. En total, han desaparecido cerca de 13 000 kilómetros cuadrados de hielo anclado.
El retroceso más marcado concierne a los glaciares del mar de Amundsen y de la región de Getz. Por ejemplo, el glaciar Pine Island ha retrocedido 33 kilómetros, y el de Thwaites 26 kilómetros. Los científicos atribuyen generalmente estos cambios al agua oceánica cálida que se filtra bajo las plataformas de hielo, adelgazándolas por debajo.
Sin embargo, un enigma permanece en el noreste de la península Antártica. Allí, glaciares como Edgeworth o Hektoria han retrocedido varios kilómetros, sin que se haya comprobado la presencia de agua cálida. Los investigadores admiten que otro factor entra en juego, pero aún no lo han identificado.
Este mapa detallado de los movimientos de la línea de encalladura sirve ahora como referencia para los modelos de predicción de la elevación del nivel del mar. Los equipos de modelización deben poder reproducir estos treinta años de observaciones para validar sus proyecciones. En caso contrario, tendrán que revisar sus hipótesis.
Evolución de la línea de anclaje de la Antártida entre 1992 y 2025.
Los colores van del negro (1992) al rojo y blanco (2025). Está superpuesta a un mapa de velocidad de los glaciares (del blanco al azul) y a un relieve de la Antártida de 2011.
Círculos indican las zonas donde la línea de anclaje ha retrocedido entre 1996 y 2025 para 31 regiones. Su color va del rojo al blanco según la superficie afectada. Un círculo de referencia muestra 500 km² de retroceso.
¿Qué es la línea de encalladura?
La línea de encalladura es la frontera donde el hielo continental de la Antártida comienza a flotar sobre el océano. Marca la transición entre el hielo anclado al suelo y las plataformas de hielo flotantes. Su posición es un indicador clave de la estabilidad de los glaciares.
Cuando la línea de encalladura retrocede, significa que el hielo pierde su anclaje y que el glaciar se vuelve más vulnerable. Este retroceso puede provocar una aceleración del flujo de hielo hacia el océano, contribuyendo así a la elevación del nivel del mar.
Los científicos miden esta línea utilizando radares satelitales, que atraviesan las nubes y la oscuridad polar. Estos instrumentos detectan los movimientos sutiles del hielo durante largos períodos, permitiendo cartografiar los cambios con precisión.
Fuente: Proceedings of the National Academy of Sciences