Adrien - Viernes 8 Mayo 2026

🦴 África se 'parte en dos' y revela abundantes restos humanos

El rift de Turkana (o Rift de África Oriental), en África Oriental, es famoso por sus fósiles humanos y su actividad volcánica. Pero un hallazgo reciente supera nuestras expectativas: la corteza terrestre es mucho más delgada de lo que se pensaba, lo que indica una ruptura continental avanzada. Este proceso geológico podría incluso explicar por qué esta región conserva un registro fósil tan rico.

Bajo el rift de Turkana, la corteza terrestre se adelgaza de forma espectacular: en el corazón de la zona, solo tiene 13 kilómetros de espesor, frente a más de 35 kilómetros alrededor. Este contraste marca una etapa clave llamada "necking", donde la corteza se estrecha como un caramelo estirado. Esta debilidad favorece la continuación de la separación de las placas tectónicas.


Mapa que muestra los límites de las placas tectónicas (gris) así como la zona del Rift de África Oriental (líneas punteadas).
Imagen: U.S. Geological Survey


Christian Rowan y su equipo analizaron datos sísmicos, recopilados con socios industriales y el Turkana Basin Institute, para medir este adelgazamiento. Siguiendo las ondas sonoras a través de las capas subterráneas, cartografiaron las estructuras sedimentarias y determinaron la profundidad de la corteza. El resultado confirma que el proceso de rifting está más avanzado de lo que se suponía.

El 'necking' comenzó hace aproximadamente 4 millones de años, tras intensas erupciones volcánicas. La corteza, al adelgazarse, se hundió, creando una cuenca donde los sedimentos finos se acumularon rápidamente. Estos sedimentos son perfectos para preservar fósiles, lo que podría explicar la riqueza del sitio: más de 1200 fósiles de homínidos han sido descubiertos allí, es decir, un tercio de todos los encontrados en África.

Estos hallazgos ponen en duda la idea de que el rift de Turkana fuera un centro único de evolución humana. Quizás simplemente ofreció condiciones geológicas favorables para la conservación de los restos. 'Las condiciones estaban dadas para preservar un registro fósil continuo', explica Rowan. Otros investigadores podrán probar esta hipótesis gracias a estos datos.

El rift de Turkana es el primer rift activo observado en fase de necking. Ofrece una oportunidad única para estudiar una etapa determinante de la tectónica de placas. Estos procesos influyen en el clima, la vegetación y los entornos. 'Tenemos un asiento en primera fila para observar una fase que ha moldeado todos los márgenes de rift del mundo', añade Folarin Kolawole.

La evolución completa del rift tomará aún millones de años. Después del necking vendrá la oceanización, donde el magma creará un nuevo fondo oceánico, y quizás el agua del océano Índico invadirá la región. Pero estos conocimientos ya ayudan a reconstruir la historia de la Tierra y de sus habitantes.

Fuente: Nature Communications
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