El paso de un objeto interestelar por nuestro Sistema Solar sigue siendo un acontecimiento poco frecuente. Tras 'Oumuamua y Borisov, el tercer objeto confirmado procedente de otro lugar, bautizado como 3I/ATLAS, es ahora el más estudiado.
Unos astrónomos han revelado un detalle destacado: este objeto contiene una abundancia excepcional de metanol, un tipo de alcohol. Esta característica lo distingue claramente de los cometas locales y nos ofrece una visión de las condiciones que presidieron el nacimiento de sistemas planetarios lejanos.
Representación artística del cometa interestelar 3I/ATLAS, con metanol (azul) escapándose del núcleo y de los granos helados, y cianuro de hidrógeno (naranja) liberándose principalmente del núcleo.
Crédito: NSF/AUI/NSF NRAO/M.Weiss
Para llegar a esta conclusión, las observaciones se llevaron a cabo con la potente red de antenas
ALMA, situada en Chile. Sus instrumentos analizaron la nube de gas, o coma, que rodea al núcleo de la visitante. Las señales captadas muestran una fuerte presencia de metanol en comparación con otra molécula, el cianuro de hidrógeno. Este desequilibrio químico es notable, porque se aparta de las proporciones que normalmente se miden en nuestro propio Sistema Solar.
Esta composición hace pensar que 3I/ATLAS se formó en un entorno radicalmente diferente al nuestro. Probablemente, temperaturas más bajas o una composición inicial específica de los hielos favorecieron la producción de este alcohol. Nathan Roth, autor principal del estudio, compara estos datos con la huella digital de otro sistema estelar, desvelando aspectos únicos de su materia prima. En efecto, los cometas de nuestro vecindario cósmico suelen mostrar proporciones muy diferentes.
Otros observatorios espaciales, como
Hubble y
James Webb, han seguido la trayectoria del cometa. Sus imágenes han permitido ver una coma difusa y una débil cola de polvo. Estos fenómenos están provocados por el calentamiento de los hielos bajo el efecto de la luz solar, lo que libera gas y polvo al espacio. Esta actividad ofrece a los científicos la oportunidad de observar cómo los materiales son eyectados e interactúan con el viento solar.
Los análisis exhaustivos de
ALMA también han permitido cartografiar las emisiones de gas. Estas indican que el cianuro de hidrógeno procede principalmente del núcleo, mientras que el metanol se escapa tanto del núcleo como de los granos helados de la coma. Es la primera vez que se observa con tanta precisión un comportamiento así en un objeto interestelar.
Para los investigadores, tales visitantes celestes constituyen mensajeros valiosos. En efecto, conservan las condiciones químicas de su lugar de formación, tal como era hace miles de millones de años. Por lo tanto, estudiar 3I/ATLAS permite explorar los bloques básicos de los planetas lejanos sin salir de nuestro Sistema Solar, lo que amplía nuestra visión de la diversidad cósmica y de los procesos que modelan los mundos.
El papel del metanol en la astronomía
El metanol es una molécula orgánica simple. Se forma en el espacio sobre los granos de polvo helados en las nubes interestelares, donde reacciones químicas a baja temperatura transforman el monóxido de carbono y el hidrógeno en alcoholes. Su presencia suele servir de indicador de las condiciones ambientales durante la génesis de los objetos celestes.
En los cometas, el metanol se incorpora desde las primeras etapas de la formación planetaria. Su cantidad relativa respecto a otras moléculas, como el cianuro de hidrógeno, puede revelar información sobre la temperatura y la composición del disco protoplanetario. Una proporción elevada indica, por ejemplo, temperaturas más frías o una química prebiótica activa.
Los astrónomos detectan el metanol gracias a instrumentos como
ALMA, que captan las emisiones radioeléctricas específicas de las moléculas en el medio interestelar. Estas observaciones ayudan a cartografiar la distribución y la abundancia de los compuestos, reconstruyendo así la historia química de los sistemas planetarios.
El análisis del metanol en objetos como 3I/ATLAS mejora nuestro conocimiento de la química cósmica. Muestra cómo las moléculas orgánicas, esenciales para la vida, se dispersan por el Universo y cómo pueden influir en la formación de los planetas.
Fuente: arXiv