Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Warwick muestra que los humanos, los chimpancés, los bonobos, los gorilas y los orangutanes comparten todos el mismo ritmo básico de risa. Este ritmo regular, con intervalos espaciados de manera igual entre los sonidos, sería heredado de un ancestro común que vivió hace al menos 15 millones de años. Un descubrimiento que transforma nuestra comprensión de la evolución del habla en los humanos.
Hasta ahora, se ignoraba cómo nuestra risa había evolucionado desde nuestros lejanos primos. Al analizar 140 secuencias de risa grabadas en cuatro orangutanes, dos gorilas, tres bonobos, cuatro chimpancés y cuatro humanos, los científicos constataron un patrón común: todos producen risas con ritmos regulares. Este resultado indica que la estructura rítmica básica ya estaba presente en nuestro último ancestro común, hace aproximadamente 15 millones de años.
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Si el ritmo fundamental de la risa se ha mantenido sin cambios, la risa humana ha ganado en velocidad y diversidad. Los humanos son los únicos que pueden modular su risa según las circunstancias: una risa incontrolable bajo las cosquillas difiere de una risa educada en una reunión, de una risa nerviosa después de un error o de una risa comunicativa entre amigos. Esta flexibilidad, ausente en los otros grandes simios, muestra que los humanos han desarrollado un control consciente de sus vocalizaciones.
Esta capacidad de controlar el ritmo de la risa sería un paso clave hacia la adquisición del lenguaje hablado. Los investigadores proponen que nuestros ancestros ganaron progresivamente dominio sobre el momento y la forma de sus carcajadas. Un control vocal avanzado que constituye uno de los fundamentos del habla. La risa no deja fósiles, pero su estudio comparativo ofrece una visión única sobre nuestro pasado vocal.
El equipo de Warwick insiste en que la evolución del control vocal humano no se produjo de forma brusca. Los resultados indican una continuidad durante varios millones de años, afinando progresivamente las capacidades de modulación. La risa de los grandes simios actuales todavía lleva las huellas de este largo camino, como un eco sonoro de nuestra historia evolutiva. Los humanos no serían, por tanto, los únicos en poseer predisposiciones rítmicas para el lenguaje.
Este estudio, publicado en la revista
Communications Biology, podría permitir comprender cómo surgió el habla. Al escuchar la risa de nuestros parientes más cercanos, los científicos esperan reconstruir las transformaciones vocales que llevaron a la aparición del hombre moderno. La risa, mucho más que una simple expresión emocional, se convierte en una herramienta de investigación para explorar los orígenes de nuestro lenguaje.
Fuente: Communications Biology